Sobre mí

Profesional. Así puede resumirse mi historia. Quito los quebraderos de cabeza a los clientes, les facilito las cosas; todo ello con la tranquilidad y confianza que ofrezco. Ése es mi lema: transparencia. Sé las complicaciones que puede dar el crear una página web. Si, además, se quieren instalar complementos adicionales, los cuales se tienen que configurar, ya ni te explico… Por eso brindo mi ayuda, porque sé lo que cuesta y el tiempo que se puede llegar a perder si no se tiene un asesoramiento o una persona que pueda echarte un cable en lo que no es tu fuerte y sí el suyo, en este caso, el mío. De esta forma, podrás dedicarte a toda la parte estratégica de tu negocio ya que, la digital, la tendrás bien respaldada por una profesional, y funcionando. Como quien dice que dedicas ese tiempo que ganas a tus hobbies o a descansar, estoy para facilitarte el trabajo.

Te preguntarás por qué te digo esto…

He estado en la misma situación que tú, con un montón de trabajo y sin tiempo para dedicarme a otras cosas. Por ello, me he formado y he cogido la experiencia suficiente para poder ayudar a los demás en estas materias, haciendo el camino más fácil, sin atajos; haciéndolo bien. Es por eso que trabajo tanto con servidores como con servicios que tienen muy buena reputación, para darte un mínimo de garantías en la creación y/o mantenimiento de tu proyecto. Sé que todo mi equipo de funcionalidades y desarrolladores va a cubrir las necesidades que tienes. Y, si por cualquier cosa, mis conocimientos en el tema que me pides no son lo suficientes, no te preocupes: haré todo lo posible por ponerme al día en ello y ofrecerte la mejor solución.

Un poco de historia

Nací en Barcelona, cerca de las Navidades de 1975, en el seno de una familia humilde. No teníamos demasiados lujos ni caprichos, pero no faltó nunca de nada. Tengo un hermano, más joven que yo, con el que compartía ratos de juego, tanto con el Meccano como con los juegos de construcción: ya, de bien pequeña, se me veía la vena de que me iba a decantar por cosas y materias un poco difíciles por entender en aquellos años. Después de una enseñanza religiosa, la cual acabé aprobando por los pelos, me decanté por una formación más en el terreno profesional, no me veía estudiando para carrera después de unos estudios tan estrictos. Por aquel entonces, los exámenes psicológicos que nos hicieron para poder definir nuestro futuro, salieron que no era muy buena en matemáticas… Hoy en día, creo que los test saldrían muy diferentes, ya que no se me da nada mal la informática. Tras un primer grado de auxiliar, el que extraje casi con matrículas de honor, me decanté por la programación informática.

Pero… ¿cómo se me pudo ocurrir querer ser de este tipo de profesional?

Entonces era más complicado, el entorno en el que se programaba era MSDOS, algo que hoy está bastante en desuso, dada la evolución que ha llevado la tecnología. Fue entonces cuando tuve mi primer PC, un 286, con el que empecé a hacer mis pinitos y proyectos de programación. En aquellos días, el hecho de que una chica estudiara informática era un poco raro, pocas alumnas éramos en las clases; a la inversa se veía en las clases de administración, en el que predominaba de calle el sexo femenino. Posterior a este ciclo, al empezar a buscar trabajo, me fue difícil para dedicarme a ello, dado que ya pedían gente experimentada y con conocimientos en otros lenguajes de programación, ¡y eso que me había formado en más de 5 lenguajes diferentes! En fin, la solución fue un empleo en una multinacional, de recepcionista, en la que aprendí a desenvolverme bastante bien.

Mi infancia

mi niñez la recuerdo siendo muy tímida y tranquila. Una anécdota de mi padre, que suele explicarle a mis hijas, es que me llevaba al parque, el cual tiene un campo de fútbol y juega un equipo del barrio; mi padre me llevaba allí, me sentaba cerca suyo, sobre un montón de tierra y, con mi cubo y mi pala, era la mar de feliz, como si allí no hubiera niña y él, mientras tanto, podía ver el partido; en cambio, con mi hermano era muy diferente: no hacía más que saltar al terreno de juego y salir corriendo detrás del balón, mientras disputaban los encuentros. ¡Sacaba de sus casillas a mi padre! Era imposible llevarlo.

Mi camino hacia el emprendimiento profesional

Como comentaba, me especialicé en aquel entonces en empleos del área administrativa, en los que permanecí varios años y sólo cambié por mejorar. De todas formas, como buena profesional, nunca me olvidé de la tecnología: siempre tenía algún manual en las manos sobre actualizaciones y novedades, o estaba con el ordenador, haciendo mis “construcciones” tecnológicas. Desde que tengo uso de razón, me llamaba la atención el tema electrónico, los aparatos, el saber cómo funcionaban y qué tenían por dentro. Cuando fui más mayor y ya estuve independizada, ya me atrevía a arreglar electrodomésticos y aparatos electrónicos en mis ratos libres, disfrutaba igual o más que haciendo puzzles o manualidades, dos de mis pasiones. Mientras tanto, dejé el tema administrativo para tener mi propio negocio: una pequeña papelería – librería con prensa, la cuál amplié con temas de copistería y un punto de conexión a internet. Eran otros tiempos, pensaba en poder estar más cerca de mi familia y poder disfrutar de ella (era ya madre de dos niñas).

El cómo llegué acabando a este fascinante trabajo

Me equivoqué: tuve mucho más trabajo y menos tiempo que dedicar a la familia. Acabé enfermando y cerrando el negocio. Una vez ya restablecida de toda aquella vorágine, volví a retomar mi sueño de juventud: la tecnología. Estudié de forma autodidacta, a mi ritmo, sin marcar horarios, para poder tener una mejor calidad de vida y poder estar más con los míos. Hoy por hoy, siendo madre de dos adolescentes guapísimas y brillantes, de las cuales estoy muy orgullosa, no me echo para atrás en las nuevas oportunidades: me reciclé y salí para adelante, nunca dejando de lado aquello que tanto me gustaba y por lo que tanta ayuda puedo ofrecerte, de forma totalmente profesional.

Gran profesional y persona

Después de todo esto… ¿todavía tienes alguna duda de cómo puedo ayudarte?

Como responsable de tu negocio, estarás buscando una persona totalmente profesional, que te resuelva los marrones que puedan originarse con tu web. ¿Necesitas saber más sobre mí para delegarme esa importante tarea? Si es así, ¿qué te parece si me dejas tus datos al inicio de la página y hablamos? Estaré esperando pacientemente tu propuesta.

Raquel Cátedra.