El mantenimiento y la seguridad de una web

El mantenimiento y la seguridad de una web es de vital importancia para el buen funcionamiento de nuestra página de servicios o productos.

En la actualidad, el negocio físico ya no es suficiente para cubrir las necesidades de los compradores, se necesita una modernización y pasarse al entorno web, dándose a conocer por medio de una web o blog, o vendiendo sus productos desde un e-commerce o tienda online.

Como la tecnología y los procesos van cambiando continuamente, es necesario que los negocios y emprendedores se actualicen al nuevo escenario. La visibilidad es un tema muy importante para poder generar ventas.

Para ello, hay que llevar una constante actualización de herramientas, las cuales nos hacen estar a la vanguardia de todos los procedimientos necesarios. No es fácil, ya te lo digo, estar buscando alternativas y novedades. Sé de muchas personas que desisten en ello, o por cansancio, dolores de cabeza o porque no les llama la atención, les parece aburrido. “No pasará nada si no tengo mi web al día”. Este comentario lo he oído muchas veces y… ¿sabes lo que acaba pasando? Que su página deja de funcionar correctamente, con lo cual, pierde ventas; eso es lo mejor que le puede pasar, ha habido otras webs que han sido hackeadas y, para poder recuperarlas, se ha tenido que perder mucho tiempo por problemas que han surgido para poder volverlas a conseguir.

La seguridad: los protocolos HTTP y HTTPS

Te habrás dado cuenta que, al acceder a una web, hay unas que se muestran con HTTP o con HTTPS. ¿Sabes qué diferencia hay? La seguridad. Me explicaré:

Las siglas HTTP (protocolo de transferencia de hipertexto) se refieren a un protocolo de comunicación que permite la transferencia de información en Internet, entre el navegador del usuario y el servidor donde se aloja una determinada página web.

Desde que empezó a desarrollarse en el 1989, han salido diferentes versiones más avanzadas para adaptarse a las necesidades y al avance tecnológico del momento.

Hoy en día, HTTP es un protocolo demasiado vulnerable: cuando se creó, no suponía un gran riesgo a la hora de navegar por Internet. El comprar online, realizar gestiones bancarias o pedir cita en el médico era algo impensable en aquel momento.

Por ello, se ha creado la necesidad de proteger la información que se transfiere entre el navegador del usuario y los servidores web, un protocolo más seguro para proteger las conexiones de forma que ningún acto malintencionado pueda interceptarlas; así surgió HTTPS.

Y la diferencia es…

A parte de la “s” al final de la palabra, lo que los diferencia es la seguridad: HTTPS utiliza una combinación de dos protocolos (HTTP + SSL / TLS), que hace que todo tipo de información se transmita en la red de forma cifrada y nadie pueda acceder a ella, únicamente el navegador y el servidor web. Además, también se puede verificar por el famoso candado verde al inicio del nombre de la página web, en la barra de direcciones.

Para ello, es necesario que tu web tenga instalado un Certificado SSL.

Cuando tienes una web, parte de sus objetivos principales son conseguir visitas y conversiones. Si un usuario sabe que tu web no es segura, no harán ningún tipo de gestión en la que tengan que dejar sus datos personales o de tarjeta de crédito. ¿Lo harías tú? Utilizando HTTPS, los usuarios saben que están accediendo a un entorno seguro y que pueden compartir este tipo de información.

Si todavía no tienes instalado el certificado SSL en tu web, ¿a qué esperas? Ponte en contacto conmigo para poder gestionarlo lo antes posible.

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